
Hace unos días saltaba la noticia de que una universidad japonesa de Tokio, la universidad Aoyama Gakuin, regaló un iPhone a cada estudiante de la Escuela de Informática. En total fueron 550 iPhones para estudiantes y personal de la Escuela. Será utilizado como un dispositivo de localización con los que la universidad podrá controlar si sus estudiantes están físicamente en la escuela o no. Pero el teléfono también se utilizará para podcasts de algunas asignaturas, realizar tarea y hacer algunos exámenes. Con ideas como esta, ¿quién no querría ser japonés?
